Autora: Katherine Applegate
Editorial: Océano Gran Travesía
Páginas: 324
Precio: 11,35€
Género: Narrativa, Juvenil
Sinopsis: Iván es un poderoso pero tranquilo gorila que vive en el centro comercial Gran Circo. Allí se ha acostumbrado a los humanos que lo observan a través de las paredes de cristal de su jaula, y rara vez echa de menos su vida en la selva. De hecho, casi nunca piensa en ello. Iván prefiere ver la televisión y charlar con sus amigos Stella, una anciana elefanta, y Bob, un perro callejero. Lo que más le gusta a Iván es pintar, captar en sus cuadros el sabor de un mango o el sonido de las hojas de los árboles. Pero el día que llega Ruby, una elefantita bebé que fue separada de su familia, todo cambia, e Iván comienza a ver su hogar y sus cuadros de una forma distinta. Katherine Applegate combina humor, ternura e ingenio para crear la inolvidable voz de Iván en esta historia de amistad, arte y esperanza. Katherine Applegate ha escrito muchos libros infantiles y juveniles, y ha recibido prestigiosos premios, como el Golden Kite, el Josette Frank y el Newbery Medal.
Mi opinión
Libro que cuando lo vi por booktube me llamó la atención por su portada y por la premisa que poseía.
Iván es un gorila encerrado en una jaula en un centro comercial junto a otros pocos animales que forman el minicirco de dicho lugar. El circo y centro comercial está regentado por Mack, un tipo que solo quiere ganar dinero y no deja de pensar de qué manera los animales que tiene encerrados para disfrute de los visitantes pueden ayudarle a lograrlo.
Iván es un gorila único, es un espalda plateada, un líder entre los suyos, lleva toda su vida viviendo con Mack y le encanta pintar y ver la tele. Junto a él tenemos a Stella, una anciana elefanta que tras vivir muchos años con las patas atadas a cadenas, tiene serios problemas para caminar y su edad tampoco ayuda. La vida en el circo del centro comercial para los animales está llena de rutinas y de tranquilidad, hace mucho tiempo que solo viven de esta manera y ya no son capaces de añorar otra vida.
Todo cambia cuando llega Ruby, una elefantita adorable que siente pena y añoranza por lo que ya no posee.
Junto a estos personajes se encuentra George, el hombre de mantenimiento del centro comercial y su hija Julia, una niña con dotes artísticas y que adora a los animales.
Veremos lo que piensan y sienten estos animales en todo momento y nos será muy fácil ponernos en su lugar e imaginarnos una vida de encierro en una jaula pequeña. Esos sentimientos y esa falta de identidad también nos hará sentir lástima y plantearnos muchas cosas como seres humanos.
Este libro juvenil es ideal para ocho años, quizá antes, en adelante. Capítulos excesivamente cortos, márgenes muy amplios y letra muy grande, hacen de este libro una lectura entretenida, disfrutable y muy rápida.
Un punto negativo a esta historia y que para mí ha sido lo más decepcionante de todo, es que desde un primer momento he creído que iba a ser un alegato en favor de la libertad de los animales, y no. A ver, sí pero no. En el libro se muestra claramente un rechazo a que estén en una jaula tan pequeña, pero la manera de llegar a ese rechazo queda como deslucida y no me ha gustado cómo está llevada. Parece que a todo el mundo les da igual los animales y dónde vivan, hasta que ocurre una cosa, que desde mi punto de vista, no ha sabido llevarla y crearla bien la autora, pero eso no es lo peor. Lo peor es cuando empiezan a decir que el mejor sitio para los animales es el Zoo, que es un sitio creado por los humanos para compensar a los animales. Ponen los zoos como explanadas verdes y grandes, donde los animales pastan en libertad y se relacionan con sus iguales y, sinceramente, me ha incomodado mucho esta manera de tratar el tema. Los zoológicos no son mejores que los circos, la inmensa mayoría de zoológicos están repletos de jaulas pequeñas donde los animales viven para poder entretener a los humanos y para que los humanos se lucren por tenerlos y enseñarlos. Entiendo que animales como gorilas y elefantes que han sido secuestrados de su hábitat, no los puedes soltar así como así pero de ahí a llevarlos a un zoo, se me ocurre alguna medida más. Es una historia adorable y tierna, Iván es la dulzura en persona, pero ese alegato a favor de los zoológicos me ha dejado muy chafada.
PUNTUACIÓN: 6'5/10
























